24.5.14

No soy un escarabajo

Sobreviví, pero dejé de sentir amor. Fui como los escarabajos que abundan en estas fechas y convierten el piso de mi cuarto en un cementerio de insectos. Me apena verlos morir así. Llegan atraídos por la luz, mueven sus alas sin descanso para elevar sus cuerpos rechonchos que pesan, seguro que sí, el doble o el triple que una de sus alas. Por eso las mueven sin cesar hasta que se les va la vida y no pueden levantarse.
Mis alas son mis sueños y éstos, afortunadamente, fueron más fuertes que el corazón.
Por eso sigo aquí, por eso no soy uno de los bichos que yace en este piso.

¿Dónde deberían morir los escarabajos? Por las mañanas, y a falta de respuesta, recojo en una bolsa de papel a los que sobreviven, los llevo hacia el jardín y los dejo caer sobre la tierra. La tierra es mejor lugar que el cemento.

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