19.9.13

La lluvia no tiene ganas de despedirse. Por momentos, que a veces se transforman en horas, se esconde, se va a descansar. Pero no cesa. Cae, es contundente, terca, precisa, insistente. Llueve. Su voz, la evidencia. Canta, hace posible que la vida siga siendo. Se acumula, no hay remanso. Y desata la angustia de los olvidados.

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