5.11.12

No ha dejado de llover. La imagen de un gato tendido sobre la banqueta, respirando de forma agitada, bautizó mi mañana. Fue inútil que el veterinario lo atendiera. Murió intoxicado. 
¿Qué pasa por la cabeza de un ser humano cuando decide poner veneno al alcance de otro ser vivo? 
¿Cuánto tiempo llevaba el gato muriendo bajo la lluvia? 
¿Qué pasaba en su cuerpo mientras el veneno lo consumía? 
No dejo de pensar en ello. Algo debe romperse en el universo cuando alguien, por puro gusto, siente que tiene derecho a arrebatar una vida. 
La lluvia sigue, la ciudad cada vez se torna más fría. Y siento feo en mi corazón.

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