27.8.12

Resignación

"Después de tu ráfaga de silencios, de conocer el infierno, de que entendiera que ya no te querías conmigo, dejé de permitirme muchas cosas. Una de ellas es extrañarte. A veces es difícil lograrlo. A veces el dolor y la nostalgia son más fuertes. Pero cuando eres sentenciado a muerte sin una advertencia clara ¿hay opciones? Tal vez sí. Y la mía era permanecer contigo a pesar de tus no ganas. Sobrevivirnos, sobrellevarnos, con la flama del corazón cada vez menos radiante. Entonces decidí partir, aunque eso significara romperme en no sé cuantos pedazos. Fragmentado, condenado a vivir -por algún tiempo, el necesario- lejos del que fui. Renunciar a ti, a un nosotros. Al que era cuando me construías con tus caricias, con tu voz... cuando me amabas.
Vomito todo esto porque ayer pasé por uno de nuestros ahora no lugares. Pensé en ti. Me pregunté si te extrañaba, si realmente me hacías falta o si mi vacío es melancolía pura. Porque, sabes, es raro estar solo, tener que lidiar con este yo que no estaba en mis planes reconocer. A pesar de todo, parecía tener resueltas tantas cosas. Eras mi mujer, te había elegido, y en verdad pensé que esto se terminaría cuando echaras sobre mi ataúd -o yo, sobre el tuyo- un puñado de tierra. Mira si soy inconsciente. Los cementerios, como las ciudades, el planeta entero, están sobrepoblados. Sería mejor tirarnos al vacío en forma de cenizas. Irnos en un soplo.
Bueno, te decía que ayer, que solo, que caminando por esa calle, viendo el cielo, las nubes, los árboles, tanta vida. De pronto, ¿te extraño? Me di cuenta de que no me he dado permiso de hacerlo. No porque -y signo esto con la tinta de mi alma- no diera todo por seguir siendo lo que era en tu vida antes de que te dieras cuenta de que ya no había más en ti para mí. Sino porque no tiene caso extrañar algo que ya no será. Si hubiera un poco de esperanza, un resquicio, deshojaría mis días pronunciando tu nombre. Pero me queda claro que un desahuciado no puede darse el lujo de extrañar."

24.8.12

(A nadie te pareces desde que yo te amo)

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube 
y tu color y forma son como yo los quiero.

[Tomado del muro de Pablo Neruda.]

22.8.12

Sex, life, feeling, nature, magic…


"People like us, half of them believe things will never work out. The other half believe in magic."

[I believe in magic]

19.8.12

Domingo

El dolor guió a un par de amigos a encontrarla. Ahí estaba, dijo él, herida y abandonada, entre unas matas de bambú. Ahora está conmigo. Ahora, estamos menos solas.

17.8.12

Vivir

Apagué la luz para encender su recuerdo. Apareció, además, la nostalgia 
En aquel tiempo, darle vuelta a la hoja era muy fácil. Era un proceso que me tomaba dos o tres semanas. Me sumía en una profunda tristeza, a llorar, sí, llorar; pasar por todos los estados emocionales que José Alfredo Jiménez describe en sus canciones de desamor. Vivía el dolor intensamente para que fuera más fácil sacudirme las tristezas. Lo imaginaba como cuando te hundes con toda intención en una alberca y te vas al fondo para impulsarte y salir a flote. Eso pasó varias veces. No sé si en realidad lo superaba o yo me hacía esas ideas. Pero sé que después de eso era más fácil seguir (o al menos así lo sentía). Bueno, todo lo anterior viene a colación por las líneas que anteceden a este texto y que están, digamos, recién paridas, y que me hicieron pensar en que ahora estoy lejos de vivir las cosas de esa forma. Cada vez es más difícil dejar atrás personas, lugares vivencias y recuerdos. Tal vez no lloré lo que debí cuando debí. Por eso el pesar a cuestas. No lo sé. Aunque para ser honesta, a veces siento que ya estuvo suave de vivir en el azote. Y en esos momentos, me dan ganas de escribir: 
 Apagué la luz para encender su recuerdo. Apareció, además, la nostalgia. Supe que podía seguir así, queriendo así. Pero no tiene caso, no lo deseo. Encendí la luz: decidí vivir.

14.8.12

93

Cuando leí este capítulo de Rayuela no era tan claro. No como ahora.

"Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto".

Julio Cortázar

[FRAGMENTO DEL CAPÍTULO 93]

13.8.12



Entonces se dio cuenta de que no es lo mismo la persona que el recuerdo. Confirmo que el pasado se ve mejor en blanco y negro. Y que el pensamiento atrapa miradas, palabras y sensaciones para que podamos volver a ellas y vivirlas no como sucedieron, sino como lo añoramos.


11.8.12

Supongo que a veces uno regresa sólo para desencontrarse, decir adiós y poder, al fin, descansar en paz.

8.8.12

[Entonces llegan la noche, el dolor y sus recuerdos. Me arrullo escuchando el rumor de los muertos que me habitan.]

3.8.12

Te digo que estoy viva, y que me faltas.

He aquí que tú estás vivo y que estoy viva. 
Haces tus cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy viva.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos vivimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo vivo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y vida.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra vida.

(Perdón, Sabines.)