28.7.12


Uno es artesano de su propia cruz. A ésta no le sobra el más mínimo detalle. Por eso pesa tanto. Por eso, también, no podemos dejarla sin consecuencias. Entonces preferimos seguir llevándola con nosotros. Dormir con ella, velar su sueño, besarla al alba, alimentarla, mantenerla cerca. Tan cansados estamos que preferimos seguir así, no vaya a ser que después el peso de su vacío nos hunda más que su presencia.

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