26.10.11


Podemos moldear la muerte con las manos.
Saborearla.
Olerla.
Pintarla de colores.
Tratar de devorarla.
Disfrazarnos de ella.
Observarla detenidamente.
Fingirla, representarla.
Experimentarla por un instante breve.
Desearla.
Llamarla a gritos.
Mas nunca sabremos cuándo nos mirará a los ojos o nos llevará con ella para siempre y jamás.

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