17.3.11

: ¿Qué pasaría si nuestro único referente del mundo fuera nuestra familia?

Zombis al acecho
Si nuestro único referente del mundo fuera nuestra familia, tal vez creeríamos que es posible que los aviones que vemos en el cielo, algún día, por motivos desconocidos, caerán en nuestro patio y podremos, así, jugar con ellos.
Que el mar es una silla con asiento de cuero y reposabrazos. Que los zombis son flores amarillas. Que lamer la piel del otro es una forma de ofrecer disculpas, dar placer y obtener regalos. Que el gato es el archinémesis del hombre: para ahuyentarlo a él, y a todo mal, hay que ponerse en cuatro y ladrar.
Que sólo podremos salir de casa cuando alguno de nuestros (dientes) caninos caiga y aprender a manejar cuando empiecen a crecernos unos nuevos. Porque, a todo esto, posiblemente acabaríamos por creer que el automóvil es la única forma segura de entrar en contacto con lo que está más allá de las paredes de nuestro hogar.
Y que tenemos un abuelo famoso que graba discos y además canta en un idioma ajeno al nuestro. Claro, no reconoceríamos que en realidad se trata de Frank Sinatra interpretando Fly me to the moon, y escucharíamos atentos la traducción de nuestro padre, quien nos hará creer que se trata de una canción sobre el amor a la familia.
[En este punto, parecería que somos incapaces de notar que a pesar de que el coro que escuchamos sea igual, cada vez que el abuelo lo canta Papá le da un significado diferente.]
No habría de qué preocuparse si carecemos de ritmo y coordinación motriz: nuestros bailes serían una forma elegante de convulsionarnos.


Todo lo anterior es apenas un acercamiento a Kynodontas (Canino en español), tercer largometraje del cineasta griego Yorgos Lanthimos. La idea del guión surgió tras observar las reacciones que sus amigos con familia (esposa e hijos, pues) tenían cuando alguien expresaba cualquier tipo de crítica a la forma en que se relacionaban con ésta.
También le sorprendía hasta qué punto podían llegar por defender, principalmente, a sus hijos. Fue entonces como pensó en escribir una historia que versara sobre un padre y una madre que, sin importar barreras éticas y emocionales, mantienen a sus hijos aislados de todo.


Historias comunes
Aún no sé si alguien le ha preguntado a Lanthimos si ha leído a Luis Spota o a Sergio Magaña, quienes en La carcajada del gato y Los motivos del lobo, respectivamente, plantean situaciones similares, inspirados en un hecho real.
También desconozco si ha visto El castillo de la pureza, cinta dirigida en 1972 por Arturo Ripstein, basado en un guión escrito por él y por José Emilio Pacheco. La trama es bastante cercana: un padre de familia que durante 18 años mantiene aislados a sus hijos Porvenir, Utopía y Libertad, con la idea de protegerlos de "los males" del exterior.


Llama la atención la cercanía entre ambas películas y la forma en que sus directores eligieron para contarlas, a pesar de la distancia geográfica y de la diferencia de años entre una y otra.
Finalmente las dos muestran los alcances -y no límites- que podemos tener cuando tratamos de sublimar nuestros instintos y creemos que la nuestra es una verdad absoluta.
O parafraseando a Publio Terencio Africano (año 165 antes de nuestra era): Ambos directores son hombres, y nada humano les es ajeno. Por eso la coincidencia.

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