1.9.10

: El otro México

Una estampida de policías federales, estatales y municipales, portando escudos de acrílico y toletes, irrumpe en San Salvador Atenco. Es el 4 de mayo de 2006. Uno de ellos, al pasar junto a un par de perros, le propina a uno de éstos un golpe en seco. La cámara muestra al sujeto alejarse; de fondo se escucha el lamento del animal.
Justo un día antes, en su noticiario de las 15:00 horas, Televisión Azteca mostraba a un grupo de uniformados huyendo de una turba embravecida. El conductor en turno criticaba la actitud de la gente de Atenco, cuestionando cómo era posible que no se respetara a la autoridad, sugiriendo que el gobierno debería hacer algo para detenerlos.
Lo que no contó fue la otra parte de la historia: la gente estaba herida de coraje, pues horas antes el pecho de Francisco Javier Cortés, un joven de 14 años, fue impactado por una bomba de gas lacrimógeno lanzada por uno de esos policías.
Su muerte se dio en medio del intento por desalojar a floricultores del mercado Belisario Domínguez, quienes en respuesta bloquearon la carretera Texcoco-Lechería, hecho que intensificó el enfrentamiento.
Dicho suceso, contado desde la perspectiva de la gente, es recuperado en ¡Viva México!, documental dirigido por Antonio Déffosé, presentado la noche de este miércoles 1 de septiembre en Xalapa.
El largometraje inicia en Los Ángeles, California, mostrando la lucha que, a su modo, los migrantes mexicanos libran cotidianamente para poder sobrevivir. Casi al final de ese episodio, uno de los entrevistados comenta a quienes están en México, en resistencia, que su esfuerzo es apoyado a pesar de la distancia.
Imágenes adelante, el realizador francés comparte los testimonios de algunas personas que participaron en el diálogo convocado por La otra campaña, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), a lo largo de la gira emprendida en 2006.
Estos relatos tienen en común la lucha por la tierra y por la dignidad, así como el descontento que existía (y persiste) hacia las políticas públicas del gobierno.
Si bien la presencia del subcomandante Marcos (o Delegado Cero) es evidente, Défossé lo utiliza como punto focal, como una ventana para poder ver todas esas luchas que hay en el país, pero de las que poco o nada se sabe.
Algunas de ellas con finales afortunados, como la de los habitantes de la colonia La Guadalupana, fundada en Isla Mujeres por 600 personas que hartas de ver cómo el gobierno sólo les daba tierra a quienes tenían dinero para pagarla, extranjeros en su mayoría, se apropiaron de un terreno que es bañado por el mar.
Su argumento es que ellos tienen más derecho por haber nacido allí, y que además se dieron cuenta de que sólo así podrían ofrecer algo a sus hijos o nietos.
Su estrategia fue amenazar con manifestarse en el palacio municipal "les dijimos que íbamos a hacer un plantón, así que pusieron a todos sus policías ahí mientras nosotros nos fuimos para allá".
Y aunque han tratado de sacarlos y reprimirlos no han podido, pues son un grupo bastante unido: "La única solución somos nosotros mismos".
Pugnas similares encabezan habitantes de la comunidad La yerbabuena, en Colima y los pescadores de San Blas, en Nayarit, por citar otros casos. Para el Director, ellos son los héroes cotidianos del México contemporáneo.
Así, a lo largo de dos horas, ¡Viva México! ofrece al espectador pedazos de realidades a los que no todos tienen acceso, de los que poco se habla, pero que finalmente son comunes, más allá de las diferencias o distancias.
A propósito de esto, Défossé opina que el documental despierta sensaciones encontradas, pues puede ser esperanzador al mostrar que hay una diversidad de luchas vivas, y desolador porque ante éstas la represión del estado es enorme.
Detrás del documental
Los 120 minutos que dura esta producción fueron tomados de las más de 450 horas de grabación originales. Al realizador le llevó cuatro meses editar todo el material, que empezó por ser un largometraje de cuatro horas hasta devenir en la mitad de ese tiempo.
Las imágenes fueron capturadas por dos cámaras (la de él y otro colaborador), desde un ángulo que permitiera al público sentirse como cualquiera de las personas que aparece en ellas.
Originario de Francia, Antonio Défossé lleva 10 años viviendo en México, específicamente en Chiapas. Asegura no conocer a Marcos, sino "la realidad, la cotidianidad de la gente que sigue luchando... no pasa una semana sin que haya alguna denuncia".
Desde su perspectiva, el Subcomandante sólo representa un movimiento, una figura a través de la cual se pueden descubrir otras luchas que no se ven, que son invisibles.
La gira de ¡Viva México!
Tras 10 días de ser proyectado en la Ciudad de México, el documental emprendió una gira por el interior del país, siendo el Ágora de la Ciudad, en Xalapa, Veracruz, el primer punto de ésta.
Otros espacios en los que se exhibirá antes de continuar hacia Orizaba son: la Escuela de Cine Luis Buñuel, la Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana (UV) y la Galería de Arte Contemporáneo.
El recorrido, en el que también se puede observar la exposición fotográfica La otra mirada, culminará el 30 de septiembre.
Respecto de su decisión de emprender esta gira, el Director comentó que ¡Viva México! se estrenó en 2009, en el Festival de la Memoria realizado en Tepoztlán, Morelos, y que aunque también se mostró en Bolivia y Francia, y fue reconocido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no hubo interés por distribuirlo.
En consonancia con el espíritu independiente con el que fue realizado, para lo que contó con una pequeña ayuda de sus amigos, surgió la idea de darlo a conocer por su cuenta, visitando diferentes ciudades y estados, ofreciendo la posibilidad de adquirirlo en DVD y otorgando el permiso para que el comprador lo distribuya, sin restricciones, a quienes considere: "La idea es que la gente se apropie del documental".
El programa completo de la gira, y otros detalles de la producción, en: www.vivamexicofilm.com/

No hay comentarios: