5.9.10

:1515

En la calle la tarde se desdibuja entre aroma de café y lluvia. Entro a casa: aquí huele a incienso y a sonrisas sembradas por el viento. Sobre la mesa dejo el periódico que envuelve una porción de planta que tomé prestada de la estación de autobuses. 
Pienso que a veces arrancarle un fragmento de vida a otro ser es sólo darle la oportunidad de continuar en un lugar nuevo, de conocer otras historias, de atestiguar inicios que siempre están empezando.
Ahora la noche, sonando entre silencios y el roce que nace de las patas de los grillos. 
Mi nueva compañera reposa en un recipiente que en otro tiempo fue una botella de ron. 
Aprende a vivir en agua después de saberse en tierra.

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