30.6.10

: Un hombre serio


A poco no rifa saber que:
les vales cacahuate a tus hijos;
tienes una esposa infiel que se quiere divorciar de ti;
conoces a su amante y puedes hablar con él civilizadamente;
tienes un trabajo que apesta;
tus estudiantes pueden ofrecerte y hacer que aceptes un soborno;
tienes una vecina buenísima con la que puedes fantasear y alivianarte;
tienes un hermano que tiene una locura matemática y problemas con la justicia;
estás menos saludable de lo que creías;
la religión es castrante;
un ciclón podría ser la única esperanza para desaparecer todo eso de tajo.
Y que, en plena incertidumbre, sonará Jefferson Airplane diciéndote que es mejor encontrar alguien a quien amar.

29.6.10

: Migrante

Se queda la vida a la mitad. 
Me voy lamiendo mis rastros para no dejar huella. 
Con la vista intermitente entre el asfalto y las nubes.
Con el cuerpo hecho jirones.
Enferma, aturdida, vomitando piedras.
Sólo queda garabatear el porvenir. 

16.6.10

: La sirena de Arizona

Sirenna varada entre dos tierras

Sirena
(Del lat. sirēna, acus. de siren, -ēnis, y este del gr. σειρήν).

1.     f. Ninfa marina con busto de mujer y cuerpo de ave, que extraviaba a los navegantes atrayéndolos con la dulzura de su canto. Algunos artistas la representan impropiamente con torso de mujer y parte inferior de pez.

Sirenna
1.   Mujer de 21 años que nació en Estados Unidos pero tiene ascendencia mexicana. Es madre soltera de un niño de dos años. Participa como activista social y está en contra de la ley antiinmigrantes, aprobada en el estado donde vive: Arizona.

-¿Sabes de dónde viene el mito de las sirenas?- lanzó la pregunta mientras estábamos en una tienda de arte popular en Xalapa.
Yo le explicaba que los rebozos y cobijas que tocábamos eran tejidos por mujeres indígenas de Soledad Atzompa, municipio ubicado en la sierra de Zongolica.
Respondí preguntándole si había leído La Odisea, si conocía la historia de Ulises y el canto de las sirenas; le dije que la mitología griega era la primera referencia literaria que yo conocía.
Me aclaró que sí, que conocía la historia. Y en seguida cuestionó que aquí, en México, de dónde venían las historias de sirenas.      
-No sé, pero creo que podría ser de la época de la Conquista. Cuando los españoles llegaron y vieron a los manatíes, pensaron que eran sirenas- relaté.
-¿ Mah-nah-tee?- pronunció.
-Sí, parecen sirenas- solté.
Seguimos caminando y encontramos una figura de barro, híbrido de manatí-delfín-foca, según yo.
-Es más o menos así- dije.
-Ah- exclamó.
Minutos después nos despedimos. Eran casi las siete de la noche y no habían pasado más de tres horas desde que coincidimos.
En ese pequeño lapso de tiempo, me enteré que se llama Sirenna, que es norteamericana, vive en Arizona, tiene 21 años y es madre soltera de un niño de 24 meses. Lo extraña, pero le gusta estar aquí. 

15.6.10

: Leyendo-me

Leyendo-me encuentro a mí misma.

[La noche llegó descalsa para no perturbar tus sueños. 
Completa, desnuda, con los muslos dispuestos, gélidos.
Hoy las nubes secuestraron a la luna. 
La ciudad se ilumina artificialmente.
Los sonidos, cada vez más espaciados, mueren destazados por silencios.
Desde esta esquina, el verde me grita:"Siga"
Y lo hago cerrando los ojos, para poder sentir mejor.]

14.6.10

: The rain is gone


Entre azules demorados la luna tímidamente sonrió,
y la tarde cayó, sin ningún raspón.

: Madrugada

Finalmente, la lluvia corona la noche, inunda este nuevo día.
Cae incesante, acaricia la tierra, le arranca olores dormidos.
Las gotas hacen música al besar los objetos en los que mueren.
Confabulan, se escurren, acaban unidas a otros espíritus acuosos que descienden en estampida, suicidas.


  I'm your man-Leonard Cohen

6.6.10

: El porqué de las gardenias.


Cuando niña, mamá pasaba muy poco tiempo conmigo. La veía un rato antes de dejar la casa para ir a la escuela; la hora de la comida nos regalaba más instantes juntas; la noche, otro tanto.
Por eso los fines de semana de mi infancia, durante muchos años, tuvieron que ver con gardenias.
Cada sábado, o domingo, mi madre y yo subíamos a su auto –un vocho ochentero- y ella manejaba hasta Fortín de las Flores. La ciudad y el hotel.
El hotel y su alberca. Enorme, con chapoteadero. Ahí le tomé gusto a sumergirme por horas, a bañarme de sol, de vida. Aprendí a no tener miedo de conocer gente, de hacer amigos que tal vez no volvería a ver.
Ahí, también, aprendí a nadar. Ocasionalmente nuestras visitas coincidieron con las de Mario Limón, un señor con 60 y tantos años a cuestas y un gran carisma; él me enseñó a mí, a otros niñ@s, a otras personas.
El paso de los años me llevó a la parte más honda. Y a sentir, por primera vez, el olor de las gardenias sobre mi cuerpo.
Esa flor es el logotipo del hotel. Está dibujado en medio de la alberca con azulejos color índigo que contrastan con los de color ultramarino que cubren el resto de sus paredes.
Todas las mañanas, antes de abrir la alberca al público, vaciaban decenas de flores en el agua. Pocas veces me tocó verlas juntas, al centro, esperando a que alguien, tras el primer chapuzón, las obligara a separarse. Creo que nunca fui yo la culpable de un crimen de esos tamaños.

5.6.10

: Rock Band

El caramelo se terminó. No hubo lluvia generosa en día de sol. No escuché todo lo que hubiera querido por la "misión cajitas". Pero sí tomé algunas fotos. He aquí cómo gasté la tarde.
                                                                        La Abuela Rock
                                                  "Smoke on the water..."
                                                                                                La globo-guitarra
                                                                                                                  ¡Yeah!
                                                           "...making our music there..."
                                                                                                                              [...]
                                                                                                          La audiencia
                                                                                                         LA Fan
                                                                                                                   Las fans
                                                                                            El payaso Coquetón
        Y la Abuela tocando la rola que más le gusta de Pink Floyd.

4.6.10

: Manual

 ¿Qué es un fantasma?
Un evento terrible, condenado a repetirse una y otra vez.
Un instante de dolor, quizá.
Algo muerto, que por momentos parece vivo aún.
 Un sentimiento suspendido en el tiempo.
 Como una fotografía borrosa.
 Como un insecto atrapado en ámbar.
 Un fantasma.
 Eso soy yo.

: Sin título

1.6.10

: I never lost control

Creo que Kurt Cobain no se arriesgó mucho al reversionar la canción The Man who sold the world de David Bowie. Tal vez tuvo miedo. Bowie es Bowie y siempre está reinventando su música, reinventándose a él, inspirado en/por un montón de cosas, personas, circunstancias, sustancias. [La comparación que él hace de su cerebro con un queso suizo, haciendo alusión a los huecos que seguramente la droga dejó en la geografía de su masa encefálica, no es gratuita]
Cobain sabía que tenía que ser reservado. El cover no está nada alejado de la versión original. La primera vez que lo interpretó en vivo fue para el Unplugged que MTV le grabó a él y a su banda, Nirvana, en 1993. Bowie lo grabó en 1970 para el album del mismo título, que apareció en Estados Unidos de Norteamérica en 1970, y un año más tarde en el Reino Unido.
Empero, me quedo con la versión de Bowie, llena de atmósferas sonoras y combinaciones peculiares, como la del güiro y los teclados electrónicos o los coros que él mismo se hace.
Para el anecdotario queda la reacción del autor cuando, recién salido el cover al que refiero, después de algún concierto los fans más jóvenes le decían que era cool que tocara canciones de Nirvana y él pensaba "Fuck you, you little tosser!"
Lo dicho. Según yo Kurt Cobain no se arriesgó mucho, nada, al reversionar The Man who sold the world.