11.1.10

: Pan y circo

Por mucho que alguno de ellos pudiera simpatizarme, los personajes políticos no son en estos momentos -¿lo fueron alguna vez?- las voces que gozan de mayor credibilidad entre los mexicanos.
Sí, tal vez algunos de ellos se caractericen por su inteligencia y capacidad de análisis, pero su imagen está tan desgastada –y el pueblo taaan asqueado- que es harto difícil escuchar o leer con confianza lo que dicen, prometen, critican, hacen.
Hoy leí en
La Jornada la opinión de AMLO sobre la manipulación mediática, con especial énfasis en una de las empresas que conforman el duopolio televisivo en México.
Dice cosas como: “Hay que entender que el hombre es producto de su circunstancia y no menospreciar el poder de los medios electrónicos” y “Esa especie de aborregamiento que se está dando, de falta de conciencia, de adormilamiento entre la gente, es producto del incesante bombardeo de los medios, sobre todo la televisión.”
Coincido, en parte, con él. Es claro que al analizar el contenido de los programas de televisión abierta hay mucha tela de donde cortar. Pero mientras haya demanda, y quienes sólo tienen acceso a esas emisiones no exijan un cambio, así seguirá.
Con esto quiero decir que el poder está en el televidente, en su decisión de prender o apagar el aparato receptor. Así de fácil.
Más adelante, López Obrador expresa: “A pesar de esta tremenda influencia, yo estoy convencido de que la gente va a terminar por despertar (…) Por eso es importante que este año sea el de la revolución de las conciencias. Mientras no haya un despertar de conciencias, desgraciadamente las cosas no van a cambiar.”
Ojalá...



Juanito canta en “Muévete”


Milenio.com
Álvaro Cueva
11.01.2010



Mucha gente ya no va a tener que buscar otro “Juanito” para entretenerse en estos días porque “Juanito” volvió. Sí, el único, el irrepetible.
Y no volvió para gobernar Iztapalapa, para anunciarse como precandidato a la Presidencia de la República o para promover algún nuevo espectáculo teatral.
No, volvió como estrella de televisión en el programa “Muévete”.
Rafael Acosta “Juanito” es, desde el sábado pasado, parte del reparto de concursantes de una nueva sección de este polémico programa de Televisa titulada “El musical de los famosos” en donde “celebridades” como Sandra Montoya y “El Pato” Zambrano compiten contra él para ver quién canta mejor.
Cada uno canta por separado, hay “reality”, coreografías, jueces y el público vota por teléfono. “El musical de los famosos” es, para acabar pronto, una versión grotesca de “Cantando por un sueño”.
¿Qué fue lo que hizo “Juanito”? Entró al estudio montado en una motocicleta y al lado de un ballet que no paraba de mover las nalgas, cantó y bailó una cosa horrenda titulada “Abusadora” que, según se bromeó después, estaba dedicada a la delegada de Iztapalapa.
Su actuación fue lo decadente de lo decadente, porque el señor no encontraba el momento de empezar a cantar, porque la letra de su canción era vomitiva, porque su voz le dio un nuevo sentido a la palabra desafinado, porque su baile fue de lo torpe a lo ridículo y porque más de una vez sus compañeros se burlaron de él.
Qué tan mal no habrá estado su numerito que hasta el mismo don Rafael se justificó alegando que bailó así porque el Estado Mayor Presidencial lo había agarrado a golpes.
En resumen, estamos ante otra perla de la realidad que va a dar para enemil discusiones.
¿Qué está haciendo Rafael Acosta en “Muévete”? ¿No le da pena? ¿A partir de ahora va a ser una estrella exclusiva de Televisa?
¿Cómo lo va a tomar la opinión pública? ¿Cuáles van a ser las repercusiones de esta actuación? ¿Habrá repercusiones?
Pero, lo peor de todo, ¿se puede hablar así del Estado Mayor Presidencial en televisión abierta nacional?
(Texto completo aquí)

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