30.7.09

Intervenida


La realidad se vuelve un cuento leído por alguien más

24.7.09

.: Azul óxido :.

La calle sin gente. Un auto con las llaves pegadas. Las ganas de huir. El sonido de un motor arrancando. La calle vacía.

23.7.09

Marzo 5, 2010


Alice Liddell en 1958, disfrazada de mendiga.

Una de las aficiones de Charles-Lutdwidge Dodgson, además de los números y los algorítmos, fue la fotografía. Entre sus imágenes favoritas estaban los retratos que realizaba a niñas púberes disfrazadas, desnudas o en poses no tan acordes a su edad. Alice Liddell fue una de ellas.

Los padres de Alice eran amigos de Charles y tanto la niña como sus ocho hermanos tuvieron una relación cercana con él. Sin embargo, fue ella con quien más se identificó. Se cuenta que en 1862, Charles llevó a Alice, junto con sus hermanas Lorina y Edith, a pasear en barca sobre el río Isis (hoy Támesis). Mientras remaba, comenzó a contarles la historia de una niña (llamada Alicia) que cayó en la madriguera de un conejo blanco, en donde pasó un sinfín de aventuras. Intrigada, Alice le pidió que escribiera todo lo que le había dicho y que se lo regalara para que pudiera leerlo cada vez que quisiera.

La historia fue concluida dos años después, pero para esa época Dodgson ya no frecuentaba a los Liddell, supuestamente porque la madre de Alice se dio cuenta de que él veía en a su hija como algo más que una amiga, además de resultarle inusual que un hombre de 32 años mostrara tanto interés en una niña de 11.


He tenido montones de

niñas-amigas desde entonces,
pero todas han sido otra cosa”

Fragmento de una carta escrita a Alice.
Él tenía 53 años.




Alice en su juventud. La imagen fue tomada
por Julia Margaret Cameron,
fotógrafa británica.

Charles-Lutdwidge Dodgson (Inglaterra 1832-1898) vivió en tiempos de la reina Victoria, rodeado de gente que seguía al pie de la letra los mandatos de la señora y todo lo que de ellos se desprendía. Desde niño se interesó en las matemáticas y sus biógrafos aseguran que logró trabajos exitosos en ese campo. Además de la fotografía, Dodgson se dedicaba escribir cuentos y poesía. Un buen día, jugando con las letras de sus dos nombres, ideó el pseudónimo Lewis Carroll. Con ese alter ego construyó un mundo de libertad, muy lejos de la rigidez con la que lo habían educado y más lejos aún de las formas y los modos impuestos por la realeza.

Creo que sería muy aventurado ponerle un adjetivo a él o a lo que sentía por Alice o hacer todo un ensayo sobre la relación entre ambos. A final de cuentas, el amor puede manifestarse de la formas más inesperadas y todo se reduce a algo que existe entre dos, sin que necesariamente compartan, con la misma intensidad o ganas, el mismo sentimiento.

Sólo puedo decir que de esa historia surgieron dos de los libros más interesantes que he leído: Alicia en el país de las maravillas (1865) y Alicia a través del espejo (1871). En ellos, Lewis Carroll nos demuestra algo que tal vez muchos de nosotros hemos observado a lo largo de nuestras vidas: lo absurdo es a veces muchos más lógico que la razón.

Carroll y una página de Alicia, escrita e ilustrada por él.

La obra de Lewis Carroll ha sido llevada al cine en
diferentes ocasiones e incluso se han hecho versiones para televisión.
Dos de las películas más conocidas datan de 1933 y 1951, la primera protagonizada por Gary Cooper y Cary Grant, la segunda, por dibujos animados.


Recientemente, una nueva entrega de ésta historia fue maquilada por Tim Burton para la casa Disney. En ella se relata el regreso de Alicia, con 17 años, al país de las maravillas. La joven de cabellos rubios y vestido azul no recuerda nada, así que los personajes le ayudarán a recuperar lo que vivió casi una década atrás.

Entre los protagonistas destacan Johnny Depp, en el papel del Sombrerero loco y Helena Bonham Carter como la Reina de corazones, ambos magistralmente caracterizados. Y en apego a la tradición burtoniana, la música es de Danny Elfam. La película combina imágenes animadas en 3D con personajes reales; se estrenará en Estados Unidos el 5 de marzo del 2010.

En espera de que no mucho tiempo después llegue a México, he aquí el avance:

6.7.09

Weekend

Zarco
A great dog and his beautiful natural mask.


Plants
Sunday morning at my mom's garden... I loved the light!

2.7.09

Desfachatez

Bot_Ella

No me importan ni el cansancio ni el peso de los párpados. Emprendí una lucha a muerte para mantener la cordura, me abracé a la sensatez. Y nada. La oscuridad y sus ruidos seductores invaden estas horas dedicadas, en otras circunstancias, al desahogo de lo acumulado.
Tal cual soy, me aferro al coraje desprendido, sólo a eso. Y no, en verdad no importa. Sé que mañana estarás ahí, esperando que te encuentre y me llene de ti... sin reparo alguno.

1.7.09

.: El cuento :.


Santo Paseo

Pantaleón, Pantita para los cuates, tiene nueve años y vive al cuidado de su abuela Felipa, pues sus papás se volvieron gente de ciudad y abandonaron la sierra y todo lo que les recordase a ella. Sólo muy de vez en cuando le mandan paquetes con golosinas, ropas, juguetes y distracciones de niños citadinos. Lo único que ha rescatado de esas entregas es un radio color azul, que guarda celosamente en un huacal de madera, junto con lápices que pintan de colores y hojas que, a menudo, están tiznadas de carbón.
A Pantita le gusta la montaña, el azul del cielo y las nubes, que dice él, son de algodón. Le gusta tener la piel del color del barro y que esté quemada por el frío y por el sol. Sus pies ya se amoldaron al suelo, a las piedras. Sus manos a la tierra y las semillas. Pantaleón y Felipa se pasean entre mazorcas; siembran, cosechan y viven, se tienen el uno al otro y así son felices.