18.5.09

... y le salieron alas

En distintas etapas de mi vida, Benedetti fue refugio en días grises. Compañero de tardes de café y noches de vino tinto. Referente poético en diversas conversaciones. Inspiración para escribir.

Ayer me enteré que ya no escribirá más. Sin embargo nos deja sus letras, impregnadas de él, de la vida, de nosotros. Creo también que los poetas están destinados a convertirse en ángeles, así que ahora podrá comprobar su teoría sobre la forma en que ellos hacen el amor. De ser así, ojalá nos lluevas más seguido, Mario.

Este texto es hermoso, y aunque es difícil decirlo, tal vez sea uno de mis favoritos. (Bueno, empata con La noche de los feos).

El sexo de los ángeles
Mario Benedetti

Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato, nunca confirmado, de que los ángeles no hacen el amor, quizá signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.
Otra versión, tampoco confirmada pero más verosímil, sugiere que si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos (por la mera razón de que carecen de los mismos) lo celebran en cambio con palabras, vale decir con las adecuadas.
Así, cada vez que Angel y Angela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y tentarse mediante el intercambio de miradas que, por supuesto, son angelicales.
Y si Angel, para abrir el fuego, dice: "Semilla", Angela, para atizarlo, responde: "Surco". El dice: "Alud" y ella, tiernamente: "Abismo".
Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos.
Angel dice: "Madero". Y Angela: "Caverna".
Aletean por ahí un Angel de la Guarda, misógino y silente, y un Angel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor.
El dice: "Manantial". Y ella: "Cuenca".
Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y allá, entre cristales de nieve, circulan el aire y su expectativa.
Angel dice: "Estoque", y Angela, radiante: "Herida". El dice: "Tañido", y ella: "Rebato".
Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.

*Para escucharlo, píquenle aquí merolas

2 comentarios:

svankmajerovo dijo...

Ayer que me enteré me arrebató una tristeza muy honda, lo primero que hice fue comprar alcohol y estuve horas leyendo sus poemas y cuentos, volví a ver Palabras Verdaderas y las partes en que aparece leyendo en alemán en El lado oscuro del corazón, escuché a Serrat, en fin, trataba de revivirlo con sus textos y creo que, de alguna forma u otra, lo conseguí, seguirá viviendo en sus palabras y en nuestros corazones, aunque la tristeza no me la he podido quitar ni tantito.

Sux dijo...

Svankmajerovo

La tregua infinita de Benedetti, sin duda, nos pegó a muchos. Son impresionantes las muestras de cariño. Las que percibo cerca, con la gente que platico; las que están a kilómetros de distancia, como la tuya. Ver las fotos de su ataud es tristísimo. Creo que de alguna forma él tocó la vida de muchos. O al menos de la gente con la que suelo -y solía- convivir. Así que estamos unidos por el cordoncito umbilical que maquilaron su mente, su corazón y sus manos. Y eso es lindo. Saludos