3.2.09

Días de radio

La tarde sonó a Pink Floyd. Estoy en Puebla y encontré una estación que se llama Oro, en el 94.9 de frecuencia modulada. Escuchar un especial de esa banda británica me remitió, en cuestión de segundos, a los días de radio. Fueron tres años de mi vida que durarán para siempre por innumerables motivos. Dos de ellos, los principales, son la música y la gente que conocí.

Por cuestiones de chamba hoy me tocó viajar a Puebla de los Ángeles y a la hora de la comida, nos llevaron a un lugar que se llama La Selva, por el bulevar Héroes del 5 de mayo. En esa zona, según me contaron, se ubicaba la Puebla de los indígenas y los mestizos, pues el actual centro histórico sólo era habitado por los españoles.

En fin, la onda es que comimos ahí y mientras degustaba un delicioso –aunque medio salado- mole de panza, llamó mi atención la música que tenían de fondo: Two princes de Spin Doctors, High and dry de Radiohead, por citar dos ejemplos. Decidí preguntarle al señor amable que nos atendió, cuál estación sintonizaban. Cordialmente, se fijó en la frecuencia y contestó: 94.9

Desde que era niña y viajaba fuera de Orizaba, procuraba llevar unos walkman para escuchar casetes y radio. Costumbre que conforme pasaron los años he conservado en mayor o menor medida. Ahora ya no los llevo conmigo pero mi teléfono móvil sale al quite. La tarde cae, el trinar de los pájaros aumenta, los autos que circulan prenden las luces y yo, escribo escuchando radio.

Además de los éxitos comunes y las canciones más famosas, sonó una que me recordó a mi buen amigo Luis Arturo Martínez Bolaños, a quien por cierto conocí como radioescucha. Take it back (The Divison Bell,1994) de Pink Floyd es una rola que para mí –y tal vez para muchos- tiene un halo de esperanza. Alguna vez el buen Luis me lo hizo notar cuando los días de radio parecían llegar a su término. Los días de radio en el 102.9, cuando aún era Stereo Oro y me llenaba de emoción agarrar el micrófono para hablar de cómo la música transforma al mundo.



Falta poco para que se cumplan diez años de aquella primera vez y me alegra tenerlo tan presente. Tal vez, algún día, traeré de vuelta esos días.

!!! Por cierto, Oro 94.9 está cumpliendo 30 años al aire.

Pa' escucharla online denle en www.radiooro.com.mx y sigan las instrucciones. Lleva un desfase en relación a la señal original, pero vale la pena si les gusta la música de antaño.


3 comentarios:

aldococu dijo...

Es bueno leerte :D. Acá consumo el tiempo esuchando a la Clavier mientras Kaurismäki corre tras una tapa roja que no consigue devolver a su origen. Te envío un abrazo cálido que perdure hasta que el sol renazca y le releve. Te amo.

Anónimo dijo...

Como es costubre y muy acertada, tus comentarios de una u otra manera retoman partes de mi vida que en ocasiones por las nuevas directivas en mi existir dejo a un lado, pero tu haces desempolvarlos y dejar una sonrisa de satisfacción al cerrar los ojos y recordar todo eso a lo que haces mención....seguramente fui uno de tus escuchas...pues me he declarado fan del extinto Stereo Oro..la gran señal...y esas costumbres de llevar el walkman tambien la tenía...es más aun lo conservo como un artefacto de museo personal y si me refiero a esto que escribiste en tu blog....pues razón sencilla es que no pude ingresarlo en el pero esta es una manera mas directa para demostrarte que nos gusta mucho lo que escribes para compartirlo con nosotros...si fui ti escucha, ahora soy uno de tus lectores...cuidate mucho Sue!!!

Jorge Ricardo dijo...

Oro!

Tremenda coincidencia... hace unos días estuve por ahí y todo está tan cambiado... En lo estético solamente, por supuesto...

Qué tienen los micrófonos que nadie los olvida?

Aunque sin duda, lo mejor fue la gente y de ello, conocerte.

Un beso.