13.1.09

Paleontología cinematográfica

Gracias a un error de información, el domingo tuve oportunidad de ver el documental Soy Cuba, el mamut siberiano, que no es lo mismo que la película Soy Cuba. Ante todo, ofrezco una disculpa a quienes leyeron el anterior post, donde los convocaba a ver la cinta antes mencionada. Juro que eso fue lo que me informó la persona que contestó el teléfono el sábado por la noche que llamé a dicho recinto cultural.

Estaba emocionada por ver Soy Cuba en la pantallota. Al menos la del Ágora es más grande que la que se improvisó hace ya 5 años en el Centro Veracruzano de las Artes Hugo Argüelles, lugar donde me enteré de su existencia.


En fin. Aldo y yo llegamos puntuales el domingo a las 19:00 horas al Ágora. Mientras él pagaba las entradas, yo leí la reseña que tenían en un acrílico: "Soy Cuba, coproducción de Cuba y la Unión Soviética, dirigida por Mijail Kalatozov... cuatro historias... bla bla bla", algo así.
No pasaron ni dos minutos, después de entrar a la sala, cuando apagaron las luces. En la pantalla, imágenes a color acompañadas de una voz en off que hablaba en portugués. Y no, no era Soy Cuba, sino el documental Soy Cuba, el mamut siberiano.
La verdad, fue grato conocerlo. Se me hace una excelente aportación del brasileño Vicente Ferraz* al contexto cinematográfico e histórico que rodea a la cinta original.

Principalmente porque nos permite acercanos a la gente que participó en ella, tanto delante como detrás de cámaras. Cuando se estrenó, Soy Cuba pasó desapercibida, no fue recibida como se esperaba y quedó enlatada, confinada al olvido. El rescate vino años después, como platicaba anteriormente. Para Ferraz, la película es un "fósil" que tuvo que esperar poco más de tres décadas para ver de nuevo la luz.
Más allá de la aportación informativa, el documental arrancó sonrisas, lágrimas y despertó emociones encontradas en los cubanos que participaron en ella. 
Muchos de ellos tal vez sólo tuvieron oportunidad de verla cuando se estrenó, por eso cuando el realizador les entrega una copia editada en VHS, no pudieron ocultar su emoción.
Y eso, considero, es lo importante del mundo de las imágenes: que te hagan sentir.
A final de cuentas, el error me hizo encontrarme con algo que no buscaba, con algo inesperado. No obstante, considero que ese tipo de equivocaciones NO deberían caber en una dependencia estatal tan importante como es el Ágora. ¿Cómo es posible que no sepan qué es lo que están programando? ¿Qué nadie vio el documental, siquiera por curiosidad, antes de exhibirlo?
Porque la cartelera que circuló en periódicos, de donde por cierto me baso para compartirla aquí, mostraba el afiche de Soy Cuba. Ahí nomás para la reflexión.

*Egresado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión ubicada en San Antonio de los Baños, Cuba.

1 comentario:

tOnYtO dijo...

Gracias por el dato :)